miércoles, 28 de julio de 2010

"Walt Disney y la Masonería" Escrito por: Eduardo Ramos Olivera


Walt Disney (1901-1966), co-fundador de la famosa empresa “The Walt Disney Company” y creador de personajes animados con gran aceptación mediática, tales como: Mickey Mouse, Pluto, Goofy, el Pato Donald y películas animadas tales como: “Pinocho”, “Alicia en el País de las Maravillas”, “Peter Pan”, “Bambi” y “Fantasía” cuya animación musical está basada en la obra escrita: “El aprendiz de Brujo” de Johann Wolfgang von Goethe, con música programática del compositor Johan Sebastián Bach, causó gran interés y reconocimiento mundial durante las décadas de los 30, 40 y 50. Walt Disney buscó asociar sus obras con piezas clásicas y obras maestras de pintores, músicos y literatos. Estas asociaciones artísticas generaron en el gran público una confusión artística. De pronto las películas animadas de Disney recibían premios Oscar, 26 en total, obligando la balanza crítica a centrar sus gustos en las creaciones y adaptaciones que Walt proponía. Es bien sabido que Walt Disney fue un masón grado 33 y muchos personajes de la política y las artes de aquellas épocas también lo fueron, creando lazos de favoritismo en obras de todo tipo. En las artes, Disney fue uno de los más beneficiados por los masones, recibiendo inversionistas y apoyo publicitario, promoviendo una imagen pulcra, sin posición religiosa, para la sociedad norteamericana y posteriormente a nivel mundial. ¿Qué implica ser masón? La masonería rechaza la divinidad de Jesucristo. Jesucristo es Verdadero Dios y verdadero Hombre según nuestra Iglesia Católica, pero los masones rechazan la divinidad de Jesucristo, niegan a la Santísima Trinidad : Padre, Hijo y Espíritu Santo. Otro punto que es necesario resaltar es que los masones niegan la existencia del pecado. Si negamos el pecado, estamos negando la acción salvífica de Jesucristo, quien dio su vida por toda la humanidad para liberarnos de las consecuencias del pecado. Walt Disney, consciente de su posición como empresario y artista masón, planteó siempre producciones sin enfoques religiosos, sin temas que nos hagan reflexionar acerca de la acción infinitamente misericordiosa y sobrenatural de Dios. Más bien, promocionó y orientó a los consumidores de sus producciones audiovisuales hacia un mundo de fantasía donde la magia y hechicería tienen papel de liderazgo en todas las vidas de sus personajes principales de ficción, desorientando a niños y adultos en el camino de fe hacia la verdadera pureza de Nuestro Señor Jesucristo. Un ejemplo clásico de “falsa pureza” es la película animada de “Blanca Nieves”, donde Disney proponía como protagonista de la bondad a una mujer dulce, blanca, que podía cantar y hablar con los animales, lo más cercano a una “santa en vida”, y como antagonista presentó a una mujer, fea y bruja que quería matarla. La estética de Disney hasta el día de hoy plantea que sus personajes esbeltos son los buenos y todos los que no han sido dotados de belleza son torpes o villanos. El público, a través de muchas generaciones ha aprendido el “lenguaje Disney” y lo ha trasladado a sus hogares y también lo han aplicado en la percepción de belleza estética, formas de comportamiento, vínculos de amistades y estilos de vida, en donde no existe una familia consolidada, en donde todos los que son atractivos tienen un final feliz, son mejor atendidos y disfrutan de una vida de ensueño. Algo que es totalmente alejado de la realidad y más aún, totalmente opuesto al camino de santidad que es abrazar la Cruz y seguir a Jesucristo. En las películas de Disney no existe pureza del alma, solamente bosquejos de lo que los sentidos humanos perciben como “belleza” y “bondad”, pero que aplicados a la vida real se diluyen irremediablemente.

Actualmente, la empresa Disney, siguiendo con el legado y misión de Walt Disney, ha comprado la empresa “Marvel”, donde hasta la fecha todos los personajes creados tienen poderes sobrehumanos, producto de alteraciones ocasionadas por fuerzas naturales como: radiación recibida producto de una bomba gamma, exposición a la radiación cósmica, a la energía nuclear, mutaciones ocasionadas por experimentos genéticos, herencia genética extraterrestre, etc. Todas las alteraciones por las cuales atraviesan los personajes de Marvel son resultados de la naturaleza física, no sobrenatural. Ahora que más de 5,000 personajes de Marvel han pasado a ser propiedad del mundo fantástico de Disney, no nos sorprendamos de ver a los Marvel involucrados en temas pro- hechicería, presentado la brujería como algo sano, positivo y divertido; leit motiv siempre promovido y enaltecido por “The Walt Disney Company”.